Un año más, volvemos a nuestro querido escenario de Bregenz, en el Lago de Constanza. Esta vez con la puesta en escena de La Traviata de Verdi.
La estructura del viaje se complementa, en esta ocasión, con las cumbres suizas, en Zermatt, con el Gornergrat y el espectacular Jungfraujoch, en el Oberland bernés.
No pueden faltar en el programa nuestros Planplatten y Lucerna y, para completar el panorama musical, tenemos Grease, que nos hizo bailar a todos hace ya algún que otro verano.